Al Illmo, Señor Arzobispo
D. Narciso Coll y Prat
Ilustrísimo Señor:
Acabo de leer la reservada de V.S. Illma. en que interpone su inmediación muy poderosa para mí por los españoles que he dispuesto se pasen por las armas. No menos que a V.S. Illma. me es doloroso este sacrificio. La salud de mi Patria que lo exige tan imperiosamente podría sólo obligarme a esta determinación. Si yo no viera que en este caso la indulgencia aumentaría el número de víctimas y frustraría los mismos sentimientos de piedad que mueven a V.S. Illma. a interceder, yo me apresuraría a darle en esta ocasión un testimonio de mi deseo de complacerle. Mas vea V.S. Illma. la dura necesidad en que nos ponen nuestros crueles enemigos. En el anterior sitio de Puero Cabello expusieron a ser víctimas inevitables a nuestros fuegos a nuestros prisioneros. La misma abominación repitieron ahora, y por haber usado de las represalias poniendo delante de sus fuegos los prisioneros españoles, pasaron en el momento por las armas cuatro de los que nos tienen en su poder. ¿Qué utilidad hemos sacado hasta ahora de conservar a sus prisioneros y aún darle la libertad a una gran parte de ellos? Se ha conseguido que ayer en el Tinaquillo hayan entrado y asesinado a veinticinco hombres que la guarnecían, sin perdonar uno solo; que Boves no haya dado todavía cuartel ni a uno de los prisioneros que nos ha hecho. Asómbrese más V.S. Illmo, al saber que Boves sacrifica indistintamente a hombres y mujeres.
No sólo por vengar a mi patria, sino por contener el torrente de sus destructores estoy obligado a la severa medida que V.S. Illma. ha sabido. Uno menos que exista de tales monstruos es uno menos que ha inmolado e inmolará centenares de víctimas. El enemigo viéndonos inexorables a lo menos sabrá que pagará irremisiblemente sus atrocidades y no tendrá la impunidad que lo aliente.
Nada me sería más grato que entrar en esta ocasión en las miras de V.S. Illma. y ceder a mis propios sentimientos d humanidad, pero la salud de mi patria me impone la imperiosa ley de adoptar medidas opuestas; y crea V.S. Illma. que la piedad misma las exige; pues pequeños sacrificios ahora evitarán mayores en lo sucesivo.
Suplico a V.S. Illma. se sirva disponer de mi decidida voluntad de servirle en cuanto me lo permita la salud pública, de que soy responsable.
Su apasionado servidor y amigo Q. B. L. M. de V.S. Illma.
Simón Bolívar
Al margen: De Bolívar, recibida el día 8 de febrero de 1814 en que le envié mi reservada.
