El gobiernode Romúlo Betancourt (13 de febrero de 1959-13 de marzo de 1964) tuvo que enfrentar una serie de ataques, protestas, huelgas generales, invasión de grupos paramilitares, intentonas golpistas y hasta intentos de asesinato contra el presidente Betancourt.
Los brotes de violencia callejera se produjeron en su mayoría a comienzos del nuevo gobierno; a causa de ello fueron suspendidas de forma permanente las garantías constitucionales y se limitaron las manifestaciones públicas, a fin de mantener el orden público. Las garantías constitucionales fueron restituidas meses antes de las elecciones de 1963.
Ante las constantes protestas y develadas conspiraciones de las Fuerzas Armadas, Betancourt, en un mitin a propósito de la celebración de su tercer año de gobierno dijo:
Yo soy un Presidente que ni renuncia ni lo renuncian.
Durante el segundo período de mandato de Rómulo Betancourt se dieron lugar tres importantes intentonas golpistas por parte de insurgentes militares, las cuales fueron: El Carupanazo, El Porteñazo y El Barcelonazo.
El Carupanazo fue un alzamiento militar que se dio el 4 de mayo de 1962 en la ciudad de Carúpano, a cargo del Batallón de Infantería de Marina dirigidos por el Capitán Jesús Teodoro Molina Villegas, el Mayor Pedro Vegas Castejón y el Teniente Héctor Fleming Mendoza.
El presidente Betancourt exigió la rendición de los subversivos e inició el despliegue de batallones leales de la Armada Nacional y de las fuerzas de la Aviación Nacional, que lograron bloquear la acción de los golpistas. Al día siguiente fueron detenidos 400 involucrados. Se comprobó la participación del PCV y del MIR en este hecho, por lo que ambos partidos fueron ilegalizados.
A menos de un mes del primer intento de golpe de estado, se volvió a dar otra rebelión militar que fue bautizada como El Porteñazo. El 2 de junio de 1962, se produce la sublevación en la base naval de Puerto Cabello, comandado por los capitanes: Manuel Ponte Rodríguez, Pedro Medina Silva y Víctor Hugo Morales Luengo. Betancourt ordenó la movilización inmediata de las fuerzas de Aviación y del Ejército Nacional, los cuales militarizan y bombardean la ciudad. El 3 de junio se da a conocer un saldo de 400 muertos y centenares de heridos. Los dirigentes militares del movimiento son arrestados y el gobierno restituye el orden en la ciudad porteña. Debido a este hecho son depurados de las Fuerzas Armadas aquellos militares simpatizantes del comunismo y la extrema izquierda.
Sin haber culminado la rendición de los alzados en Puerto Cabello, se realiza simultáneamente en Barcelona otro estallido militar, denominado como El Barcelonazo. Este movimiento es liderado por el Mayor Luis Alberto Vivas y los capitanes Rubén Massó, José Gabriel Marín y Tesalio Murillo. Los rebeldes lograron capturar al gobernador Rafael Solórzano y asaltaron la sede de AD en Anzoátegui, el comando de la policía de Puerto La Cruz y varias radioemisoras. Tras el despliegue de las fuerzas militares leales al gobierno, se pudo detener la agresión de los insurgentes. Al menos 50 personas murieron por este hecho.
A menos de un mes del primer intento de golpe de estado, se volvió a dar otra rebelión militar que fue bautizada como El Porteñazo. El 2 de junio de 1962, se produce la sublevación en la base naval de Puerto Cabello, comandado por los capitanes: Manuel Ponte Rodríguez, Pedro Medina Silva y Víctor Hugo Morales Luengo. Betancourt ordenó la movilización inmediata de las fuerzas de Aviación y del Ejército Nacional, los cuales militarizan y bombardean la ciudad. El 3 de junio se da a conocer un saldo de 400 muertos y centenares de heridos. Los dirigentes militares del movimiento son arrestados y el gobierno restituye el orden en la ciudad porteña. Debido a este hecho son depurados de las Fuerzas Armadas aquellos militares simpatizantes del comunismo y la extrema izquierda.
Sin haber culminado la rendición de los alzados en Puerto Cabello, se realiza simultáneamente en Barcelona otro estallido militar, denominado como El Barcelonazo. Este movimiento es liderado por el Mayor Luis Alberto Vivas y los capitanes Rubén Massó, José Gabriel Marín y Tesalio Murillo. Los rebeldes lograron capturar al gobernador Rafael Solórzano y asaltaron la sede de AD en Anzoátegui, el comando de la policía de Puerto La Cruz y varias radioemisoras. Tras el despliegue de las fuerzas militares leales al gobierno, se pudo detener la agresión de los insurgentes. Al menos 50 personas murieron por este hecho.
Fuente Wikipedia
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